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Lunes 10 de Abril

Re-descubriendo Barcelona

Barcelona es de aquellos lugares que cada vez que visito me sorprende con algo nuevo. En esta escapada quise dejar de lado el centro de la ciudad para conocer la parte más desconocida para mí, sus preciosos pueblos con encanto. Para realizar esta ruta necesitaba un coche que me respondiese a tantos kilómetros, por eso decidí llamar a mis amigos de Tibermotor Sur para que me recomendasen aquel que se adaptase mejor a mis necesidades. En esta ocasión me prestaron el Volvo V40 Cross Country ¡Fue amor a primera vista!

Todavía no conocía alguno de los hoteles con encanto que tenemos en Barcelona, por lo que decidí hacer una ruta combinando los pueblecitos con encanto donde se encuentran nuestros hoteles y los pueblecitos con encanto por los que siempre me gusta pasar.

Mi primera parada fue en Cardona, donde aproveché para pasear por su villa medieval, sus templos románticos y góticos y por un entorno rural excepcional. El viaje desde Madrid no se me hizo nada pesado ya que, con una suspensión elevada, embellecedores de protección y asientos delanteros ergonómicos de gran tamaño, el V40 Cross Country es sin duda el coche perfecto para este tipo de escapadas. Además, no pude irme de allí sin disfrutar de la gastronomía local con productos kilómetro cero, de la tierra.

 

De allí puse rumbo a Vic, para mí uno de los pueblos más bonitos y emblemáticos de Barcelona por los restos de la arquitectura medieval. En un viaje que hice con anterioridad ya estuve en este pueblecito, por lo que fui directamente a disfrutar de su turismo gastronómico gracias al mercado que ponen los sábados con sus productos más típicos ¡Qué delicia! En esta ocasión no me dio tiempo, pero os recomiendo visitar el Monasterio de Sant Pere de Caserres. ¡Una maravilla!

El sol ya se estaba escondiendo y era hora de pensar en un sitio donde refugiarse. En Sant Julià de Vilatorta contamos con el hotel Mas Albereda, donde llegué justo a tiempo para saborear una deliciosa coca de higos caramelizados y foie ¡la especialidad de su restaurante! Ya con el estómago lleno y más cansancio del que pensaba, subí directa a descansar a la habitación que tenía reservada. Por la mañana empecé a ser consciente de que me encontraba en una masía con más de siete siglos de historia ¡qué maravilla! Era la primera vez que visitaba este hotel y no pude quedar más satisfecha con el trato que me ofrecieron.

 

No sé si sabéis que el V40 Cross Country cuenta con tecnología Clean Zone que hace que el aire que respires dentro del coche esté más limpio que el aire exterior gracias a un filtro múltiple de carbón activado que minimiza los niveles de polvo, polen y otras partículas e impide la entrada de contaminantes. Pero en esta ocasión no era necesario, pues el aire que se respira en esta parte de Barcelona ¡es el mejor! Para mi segundo día de viaje me apetecía seguir pasando por pueblecitos donde la naturaleza y las construcciones tradicionales son las protagonistas. Me gusta saludar a la gente autóctona y dejarme enriquecer por sus experiencias de vida. Mi destino en esta ocasión era San Esteban de Palautordera, situado en la planicie que forma el valle del río Tordera al pie de la sierra del Montseny. En lo alto de este valle se encuentra el Hotel Rural Can Vila, una antigua masía de 1.800. En esta ocasión simplemente pasé a saludar, pero si decidís hacer noche aquí os asombrarán sus habitaciones donde han mantenido los materiales originales como la piedra, la madre y el hierro. De allí fui a visitar, por primera vez, el Parc de les Olors de Vallmanya, cuyo nombre ya te indica en cierta medida lo que vas a encontrar; una amplia gama de plantas aromáticas y medicinales, así como un hermoso huerto. Me habían hablado maravillas de este lugar, pero, la verdad, es que superó todas mis expectativas.

Quería visitar algunos pueblecitos más pero sólo me dio tiempo a pasar por Arenys de Mar y Pontons antes de parar en San Pere de Ribas a hacer noche en Palou Boutique Hotel. Cuando crucé el umbral de este hotel con encanto percibí claramente un ambiente particular, cálido e íntimo, relajante y acogedor. Una atmósfera que transmite la sensación de encontrarse en una casa, donde la relajante música y los aromas de los aceites esenciales se funden y se percibe que cada uno de sus detalles está cuidado con pasión. Como destino final antes de continuar mi viaje por Tarragona decidí parar en Sitges, muy conocido por combinar de una forma perfecta la tradición con las más modernas costumbres, creando un ambiente único. Allí pude pasear (el tiempo no estaba aún para bañarse) por la playa de Sant Sebastià y sentarme en una de sus terracitas frente al mar ¡fue el fin de escapada perfecto!

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