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Jueves 9 de Febrero

MasQi: más que un hotel, un estilo de vida - Entrevista a Sonia Ferre

Más que un hotel, MasQi, The Energy House es la materialización de un sueño, de una intención personal de hacer posible una vida más pausada y con sentido pleno y compartir el aprendizaje y la experiencia con otras personas, que son conscientes de que necesitan un cambio, pero no saben muy bien por dónde empezar.

Sonia Ferre, al frente de este exclusivo resort en el corazón de la Sierra de Mariola, entre Alicante y Valencia, nos cuenta en esta entrevista cómo fueron sus primeros pasos como hotelera, qué retos ha enfrentado, cómo consiguió encontrar el hueco adecuado y la diferenciación en la hotelería con encanto y cuál ha sido la mayor satisfacción en el proceso de la puesta en marcha de MasQi.

 

Ruralka: ¿Qué te impulsó a montar un hotel con encanto?

 

Sonia:  Por mi profesión, al frente de la dirección de una empresa industrial del sector textil, me pasaba todo el día viajando y llevaba una vida muy estresante, bajo mucha presión y responsabilidad. Mi salud empezó a resentirse y, en 2008, entré en una crisis existencial que me hizo replantearme muchas cosas.

No sabía muy bien por dónde tirar, pero sí que no podía seguir con ese ritmo de vida. Probé con el yoga y, buscando entre la oferta de retiros para practicarlo aprovechando mis vacaciones y escapadas, me di cuenta de que no era tan fácil encontrar un lugar con encanto que ofreciera la posibilidad de recibir clases de yoga, darse un masaje, disfrutar de una buena comida y un buen vino al finalizar la jornada, y de un entorno natural reconfortante.

 

La oferta en España destinada a los que practicamos esta disciplina era muy básica y espartana, carente de los detalles y comodidades a las que estaba acostumbrada cuando salía de casa. Así que me decidí a materializar lo que a mi me hubiera gustado encontrar durante una escapada de meditación y descanso.

 

Ruralka: ¿Cómo fueron esos primeros pasos para poner en marcha el negocio?

 

Sonia: A los 27 años yo restauré la masía del siglo XIX que se ofrece ahora como hotel boutique. Ya contaba con una casa preciosa de 950 metros cuadrados, con todas las comodidades, así que una vez convencida de las virtudes que el yoga había traído a mi vida, ¿por qué no abrir mi casa a otras personas que estuvieran enfrentando la misma situación vital que yo?

 

Desde que imaginé este proyecto hasta que conseguí abrir las puertas de MasQi en 2014, yo ya llevaba más de tres años formándome y transformándome gracias a las terapias alternativas, el yoga y la meditación. Ya me encontraba mucho mejor y con la fuerza necesaria para emprender el reto de poner un negocio en marcha desde cero.

 

Empecé a formarme también en cocina macrobiótica para poder ofrecer una experiencia integral y profesionalizada a los clientes.

 

Mi motor principal era compartir todo lo aprendido y vivido con otras personas aún no familiarizadas con mi nuevo estilo de vida.

 

           Ruralka: ¿Y cómo se llega a ese nicho de clientela tan especial?

 

Sonia: Reconozco que esa era una de mis preocupaciones cuando pusimos en marcha MasQi: ser capaz de transmitir toda la oferta del establecimiento y que el cliente acudiera no solo por lo bonito que es el hotel y su ubicación, sino por todo lo que ofrecemos en torno a la oferta alojativa.

 

Nuestro cliente no suele estar del todo familiarizado con el mundo del yoga, la alimentación consciente y las terapias alternativas, pero sí viene con una inquietud por mejorar su salud y su calidad de vida.

 

Nos visitan muchas parejas y también personas que vienen solas, también es fácil encontrar amigas, hermanas, que ya habían vivido la experiencia MasQi y repiten estancia en compañía de otra persona que necesita también desestresarse.  

 

Suelen ser urbanitas, que practican deporte, cuidan su alimentación, tienen un buen trabajo y son conscientes de que quieren mejorar y están abiertos a nuevas experiencias.

 

Tenemos también, aunque aún en menor porcentaje, clientes extranjeros que viven o tienen una casa de veraneo en la costa y que vienen de sus países todos los meses, o cada dos meses, y se hacen una escapada a nuestro hotel. El cliente europeo suele entender muy bien nuestra filosofía y está más acostumbrado a vivir experiencias de relax en solitario. En España parece que nos cuesta más viajar solos y dejar al marido o a la familia en casa para desconectar y dedicarse un tiempo de calidad a uno mismo.  

 

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